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Patricia Morales Tijerino

Romero Martyrdom As It Happens wins 2016 Gabriel 'Certificate of Merit' Award for Romero Martyrdom interview.

In February of 2015, just days after Pope Francis announced that Oscar Romero -- the late Archbishop of San Salvador -- would be officially declared a "martyr of the faith", we found Patricia Morales-Tijerino. And we found her in El Salvador still vividly remembering meeting  Archbishop Romero, just days before his assassination on March 24th, 1980.

 

Morales-Tijerino is now a poet and a human rights activist. But at the time she was a teenage Catholic schoolgirl. She tells As It Happens  host Carol Off that her world changed forever on the day Romero was killed.

 

 As It Happens wins 2016 Gabriel 'Certificate of Merit' Award for Romero Martyrdom interview.

 Haga click en el siguiente Link:

http://www.cbc.ca/radio/asithappens/as-it-happens-thursday-edition-1.3557391/as-it-happens-wins-2016-gabriel-certificate-of-merit-award-for-romero-martyrdom-interview-1.3559142

 

 Comentario de Patricia Morales Tijerino sobre entrevista CBC de Canadá:

En febrero del año pasado tuve la oportunidad de participar en un programa de radio canadiense titulado "As it happens", un formato de entrevistas sobre temas del momento. En ese entonces, acababa de conocerse el anuncio de la beatificación de Monseñor Romero y la cadena CBC tenía interés en el tema. Por medio de una amiga estadounidense, el productor hizo contacto conmigo y accedí a la entrevista. Lo que no sabía era que ese programa tiene audiencia mundial de varios millones de radioescuchas y este 28 de abril, a poco menos de un mes del aniversario de la beatificación, el productor me envió la noticia de que la entrevista ganó un reconocimiento de la Academia Católica de Profesionales de la Comunicación, conocido como el Premio Gabriel... Yo todavía no me repongo de la sorpresa y aparte de dar gracias a Monseñor Romero, pensé que esta es una forma de celebrar el primer aniversario de su beatificación y confirmar que "la palabra queda".

 

La entrevistadora me hizo algunas preguntas sobre lo que significaba el anuncio de la beatificación y me preguntó si lo había conocido. Yo, la verdad es que lo había escuchado, pero no había tenido oportunidad de conocerlo sino hasta la noche del 22 de marzo de 1980. Al salir de la capilla del Hospitalito, donde se acababa de celebrar la boda de unos amigos, mi hermana y yo divisamos a Monseñor Romero, caminando por el jardín contiguo a la capilla. Estaba vestido de blanco, una imagen inolvidablemente luminosa. Nos acercamos a saludarlo, a darle la mano, a sentirlo cerca. “¿Cómo está?” le preguntamos, y él nos dijo, simplemente, “Preocupado”. Esa palabra fue contundente. No nos dijo "bien, gracias" por ser cortés. Aunque éramos unas cipotas, nos tomó en serio, nos respondió realmente cómo se sentía.

 

Esa noche mi hermana y yo tuvimos la bendición de escuchar de su boca esa palabra…”preocupado”, que decía tan poco y decía mucho. Nunca nos imaginamos que dos días después, en esa misma capilla, una bala confirmaría su premonición y marcaría a nuestro país para siempre.

 

La entrevistadora me preguntó qué creía yo que le preocupaba. Y hasta ese momento, 35 años después, reflexioné que al día siguiente él iba a dar la homilía donde haría el llamado a los guardias y soldados a no obedecer las órdenes de los hombres sino las de Dios. Era una decisión que traería grandes consecuencias, como bien sabemos. Pensé también que era una decisión que él debe haber tomado con mucho amor no solo por aquel “sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos" sino también por aquellos a quienes haría un llamado especial a la conversión.

 

 

Poema Sucedió Un Domingo de Ramos.   por: Patricia Morales Tijerino.

 

 

Sucedió un Domingo de Ramos

 

Voy a contar una historia
Algo que pasó de verdad
Todavía vive en mi memoria
Lo sucedido en Catedral...

En Catedral comenzó su jornada
En Catedral alzó su voz
Catedral es ahora su última morada
A Catedral llega el pueblo
Con su dolor

El 24 de marzo lo asesinaron
El 30 era su funeral
Fue un domingo, Domingo de Ramos,
Domingo de luto
en Catedral
….
Era inevitable
Aquel mar de gente era inevitable
¿Cómo contener a un pueblo herido
por la pérdida de un hijo?
¿Cómo se controla un cuerpo
cuando le amputan un miembro?

El dolor era grande
Siempre duele que se derrame la sangre
Siempre que muere un hijo
Llora la madre

Era inevitable.

Y ellos lo sabían
los cobardes lo sabían
y tenían miedo...

Aquel mar de gente
había venido desde lejos

Desde Aguilares
Desde Chalate
Desde Cojute
Desde San Pedro

Desde todos los rincones
de nuestro suelo
llegaron hombres, mujeres y niños,
jóvenes y viejos
sacerdotes, religiosas,
intelectuales y reporteros

Hermanos de otros países
se unieron a nuestro duelo
acompañando el lamento
de nuestro pueblo

Aquel mar de gente
inundaba el centro
desbordaba las plazas
las aceras, las calles,
el templo

Largas filas de manifestantes
venían desfilando
desde el Parque
su jornada era de luto
pero también de combate
denunciando y condenando
las masacres

Al frente de las filas
iban los obreros
y con el puño en alto
y en silencio
rindieron homenaje
a Monseñor Romero

Los aplausos rompieron el silencio
Al ver llegar tan dignamente
Aquella manifestación
De dolor sincero

La gente reunida
solidariamente
compartía aquel día
Un riesgo evidente
La rabia de los perros
Esa rabia de muerte
No soportó
nuestro gesto valiente

Su cobardía hizo
Estallar una bomba
Y surgir la ráfaga
Y otra bomba
Y otra bomba

El horror se regó
Y comenzó la estampida
y entre el humo y los gritos
la gente caía

La multitud corrió desesperadamente
Gritando
Temblando
Llorando
Rezando

Aquel mar de gente
Estaba en agonía
Nuevamente
Le asestaban una herida

Decenas de muertos
Fue la respuesta
De los golpes, la asfixia,
Y la balacera

Las calles quedaron vacías
Solo el dolor vagaba en las esquinas

En medio de la plaza
Esta imagen se prendió en mis pupilas:
Una montaña de pañuelos,
Zapatos, carteras,
Y las palmas esperando
Su agua bendita
..…

Mientras tanto
Monseñor Romero
Quedó en su ataúd
Ya no hubo entierro
Y desde algún lugar
Fue mudo testigo
De la masacre de aquel domingo
….

Los guardias y soldados
No escucharon su llamado
Oyeron la voz de su amo
Cobardemente
Ordenando dar muerte
La mañana de aquel
Domingo de Ramos

(San Salvador, Semana Santa de 1980, escrito a mis 17 años)

Si tu tienes algun testimonio que Monseñor Romero ha cambiado tu vida o realizado algun milagro, envianos tu testimonio para poder enriquecer esta sección a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


"Mi voz desaparecerá, pero mi palabra que es Cristo quedará en los corazones que lo hayan querido acoger"


(Homilía 17-12-78)

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