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Carla Recinos de Galuteau

celebracionusa No lo conocí, pero él me definió a mí

 

Aquella terrible tarde de 1980, yo apenas tenía 6 años. Vivíamos en la colonia Miramonte Poniente 2, cerca del hospitalito de la Divina Providencia. Encuentro en la memoria recuerdos de una tarde en la que “algo muy grave había sucedido”, pero no sé si la confundo con el día que un vecino con sus tragos, le prendió fuego a su casa. 

Aunque somos católicos no conocí Catedral Metropolitana hasta en mi juventud cuando fui a tomar fotos de iglesias al Centro Histórico de San Salvador; es decir, en vivo y en directo nunca escuché las homilías de Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Estudié en un colegio laico por decisión de mi padre -quien se graduó del Externado San José- pero pensaba que, no era “seguro” estudiar en colegios católicos en aquellos años. Me gradué en 1992 del colegio, ósea fui de la Generación de la Paz. Así que el siguiente año inicié mis estudios de arquitectura en la UCA y ahí supe de él. Me gustaba ir al Centro Monseñor Romero, más porque me gustaba el edificio que por otra cosa, pero un día entré al museo y supe todo lo que sucedió con los padrecitos de la UCA y ví el cuadro de Monseñor, que soportó el calor del lanza llamas y el tiro de gracia en el corazón que le dieron, esos que llegaron a hacer lo que ya sabemos todos que hicieron. Me impresionó ver como el cuadro fue botando las cenizas y quedo su imagen de nuevo limpia y aquel vidrio derretido sobre el marco.

Ya bien entrada en la carrera, justo cuando te preguntas: - Que fregados voy a hacer con mi vida si logro terminar la carrera?; mi profesora preferida, entre una y otra cosa, nos hablo de la opción preferencial por los pobres de Monseñor Romero y ahí me entro la espinita. Fui a la librería de la universidad y como no tenia mucho pisto solo pude comprar unas publicaciones pequeñas -no mas de 15 o 20 paginas- y una de ellas era sobre la escultura de Romero en la Abadía de Westminster en Inglaterra. Me devoré el librito en una sentada y al final concluí: “por algo es que estos ingleses lo han elevado hasta ahí”. Creo que el cuadernillo hablaba sobre la causa de canonización, pero de eso no entendí mucho.

Lo que si entendí, era cual sería el rumbo que le daría a mi carrera: yo también tomaría la opción preferencial por los pobres; y desde entonces traté -sin ser muy consciente aún- de darle un objetivo social a todos los proyectos en los que se podía sugerir -que en la escuela de la UCA, era en casi todos-. Mi tema favorito fue vivienda y poco a poco buscando información para sustentar conceptualmente las propuestas de diseño arquitectónico, fui a dar al Centro de Documentación de FUNDASAL - Fundación Salvadoreña de desarrollo y vivienda mínima, fundada por Antonio Fernandez Ibañez SJ -que después supe que fué muy cercano a Monseñor-; ahí leí de vivienda y de mucho, mucho más.

Al graduarme empece la tortuosa tarea de aplicar a becas para estudiar mi maestría en el extranjero -la MAE no me atraía en lo mas mínimo y era lo que tenia la UCA-; aplique a dos. Me rechazaron en una, y me dieron la otra: una beca completa financiada por la fundación Heinrich Böll, para estudiar Desarrollo Rural en el Colegio de Postgraduados de Mexico. El tema de investigación propuesto: los re-asentamientos poblacionales después de la guerra - al final lo cambié porque llego el terremoto y oriente el trabajo a la reconstruccción de viviendas post desastres.

Antes de marcharme a estudiar la maestría; fui a visitar a unos amigos que estudiaban en Padova, Italia y en una cena me presentaron al cura rector o algo asi, y lo primero que me dice es que yo era salvadoreña como Romero. Y pensé: Hey! hasta aquí conocen a Monseñor!. En ese viaje, cuando mis amigos iban a clases, yo me quedaba bordando punto de cruz con las monjitas de la residencia estudiantil adonde me hospedaba -gracias a la palanca de mis amigos y los curas de su residencia- y se me ocurrió que podía bordar una imagen de Monseñor para regalárselo al cura, asi que de una imagen de un libro saqué el patrón y bordé el rostro de monseñor en un trocito de tela Aida (cuadrille). Se lo obsequié en mi ultimo día en Italia, cuando fuí a despedirme de él. Estaba muy agradecido y sé que ese cura -que ya no me acuerdo como se llamaba- conserva mi regalo con mucho cariño, porque se le notaba que quería mucho a Monseñor.

Estudie 4 años en Mexico y al regresar pude volver a los proyectos de vivienda post desastres escribiendo un libro; después trabajé 10 años en el FISDL - Fondo de Inversión para el Desarrollo Local de El Salvador y ademas tengo el honor de ser socia de FUNDASAL desde hace 8 años.

 

Ahora que he leído mas de Monseñor, entiendo que fué su pensamiento lo que definió el rumbo de mi carrera; ademas que adonde voy me lo encuentro: en una camiseta, una imagen, un calendario, llaveros, etc. La ultima anécdota que puedo compartir fue hace unos días en Varennes sur Seine, Francia -país adonde resido con mi familia-. Me inscribí para participar en algo que se llama: Vacances engagées (vacaciones comprometidas) y me presentaron a una señora, cuando supo que era salvadoreña, se apuro a sacar de la bolsa de su pantalón, un llavero de Monseñor Romero. Ya no me extraño! Es el salvadoreño mas universal, nuestro pastor, la voz de los sin voz, nuestro amado Beato Martir y futuro santo!

 

LA NOTA JOCOSA:

 La muerte de Monseñor es un Hito en la historia de El Salvador. De ese hecho me di cuenta de forma chistosa en una fiesta de cheros. Varios amigos y amigas de varias edades, tomábamos cerveza y mi esposo asaba carne para hamburguesas; cuando un amigo contemporáneo (nacido en los 70s) se presenta con una amiga más joven -de nuestras amigas de ciclismo- y le pregunta en que año nació y la chica le responde: 1985, y le dice: - Uy niña!, entonces usted no conoció a Monseñor Romero vivo!; en el momento nos dio risa la ocurrencia y a partir de ese día, a todo aquel nacido a partir del 80, le decimos en broma y en serio: -no conociste a Monseñor Romero vivo!; como diciendo que es mas bicho que nosotros; y nos vuelve a dar risa la ocurrencia. Pero es algo serio, El Salvador fué y es; antes y después de la muerte de Monseñor.

 

Si tu tienes algun testimonio que Monseñor Romero ha cambiado tu vida o realizado algun milagro, envianos tu testimonio para poder enriquecer esta sección a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


"Mi voz desaparecerá, pero mi palabra que es Cristo quedará en los corazones que lo hayan querido acoger"


(Homilía 17-12-78)

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